Abuso sexual infantil, afrontamiento, crecimiento personal, discapacidad, mujer, policía, psicologia, Sin categoría, trauma

Un 2018 cargado de retos

pexels-photo-775779.jpeg

Este nuevo año me ha sorprendido muy gratamente… los proyectos profesionales vienen acompañados por fin de cierta estabilidad personal. ¡Si, habéis leído bien!, estabilidad personal… ¡l@s psicólog@s también somos human@s!, y también vivimos situaciones complejas que nos afectan. Así que este año, que pinta bien, me toca DISFRUTARLO!

⇒ Comenzaré por contaros que el próximo 8 de marzo, en ZUERA,  participaré  como ponente en una JORNADA POLICIAL en la que tratare el siguiente tema:

“Orientaciones psicológicas para la atención policial a victimas de violencia”

 

⇒ Siguiendo con los planes, este año desde la Fundación Vicki Bernadet, vamos  a lanzar nuevas propuestas formativas y grandes novedades en nuestra comunidad autónoma… 

Vamos a acercar los abusos sexuales infantiles a los profesionales de Aragón. La especialización garantiza la reparación del daño. 

Seminarios, cursos, sesiones clínicas… ¡ATENT@S A LAS REDES!

site-logo-FVB

Y por ultimo, en otro de  los campos que me apasionan… LA DISCAPACIDAD, este año gracias a la ASOCIACIÓN AMANIXER,  hemos preparado seminarios y grupos de apoyo en los que se desarrollaran temas TAN NECESARIOS como:

Los derechos humanos-los derechos de la mujer 

Sexualidad y seguridad

Violencia y Maltrato

Empoderamiento y autoestima

En proximos post, desarrollare más información… con cada una de las acciones y fechas.

OS ESPERO!!
Sigue leyendo “Un 2018 cargado de retos”

Anuncios
crecimiento personal, flexibilidad, metáforas, psicologia, relaciones, resiliencia, sistemas

El cómo querer mover ficha sin que cambie la jugada…

En mis sesiones terapéuticas soy muy de metáforas improvisadas para ayudar a comprender los procesos en los que las personas nos vemos inmersos. A veces, me sirven hasta para sacar una sonrisa a las personas que tengo enfrente, de lo disparatadas que pueden llegar a ser. Sin embargo, hay una que me gusta mucho utilizar y considero muy gráfica: Una partida de ajedrez, (o de damas si lo prefieres…). 

¿Qué sucede cuando mueves una ficha?…- Qué el oponente tiene que mover otra ¿no? 
No voy a meterme en las reglas de ajedrez porque no soy una gran sabia al respecto, pero me quedo en lo mas simple. Cuando uno mueve ficha, el otro debe moverla para que la partida continúe, e inmediatamente la estrategia y la situación de la jugada cambia. 
Pues bien, esto es como la vida misma. Cuando nos relacionamos, los demás tienen que responder a nuestras actitudes, comportamientos y reacciones. El problema es que el ser humano es un animal de costumbres, y por lo tanto, acabamos por tener patrones de relación estables. Esto hace que preveamos como va a responder nuestro hermano, amiga, padres, compañeros de trabajo… pero, ¿que pasa cuando alguno de ellos o nosotros mismos cambiamos el criterio? ¡Ajá! ¡Entramos en pánico! Y es aquí cuando se ponen en marcha todas las habilidades que tenemos para adaptarnos a las situaciones: pensamiento divergente, tolerancia a la frustración, resolución de problemas…
Y esto lo sabemos, diariamente nos avasallan con información sobre inteligencia emocional y pensamiento positivo, resiliencia y afrontamiento… Lo que no nos cuentan, es que  a veces, cuando tu mueves ficha, el “oponente” puede tirarse de la partida y decidir no jugar. Plantar resistencia, “picarse” o enfadarse, haciendo un bloqueo que te impide seguir. 

A nivel terapéutico, me encuentro que muchas veces las personas quieren evolucionar, ganar en seguridad, cambiar… pero todo ello sin que el entorno se modifique o sin preveer que los sistemas de relación se van a ver modificados.
Pero lo importante es concienciarnos de que a veces  que hay sistemas que no cambian, porque las personas que los forman no están preparadas para ello,
No voy a decir que no duela, no de miedo o que no sea difícil, pero si quieres seguir creciendo, solo  queda asimilarlo, aceptarlo y buscar a otro oponente que quiera jugar en tu partida.

¡ÁNIMO VALIENTES!

afrontamiento, mindfulness, preocupaciones, resolucion de problemas

RUIDO…

         Hay días en los que me resulta más fácil ayudar a los demás que a mi misma. Orientar a los demás que a mi misma.Y hoy he sido consciente de lo difícil que es ayudarse uno mismo cuando la mente esta llena de RUIDO. ¿Cómo puedo ser tan pretenciosa de querer resolver mis problemas sin ni siquiera escucharme?

         Día a día vivimos con la mente llena de RUIDO,  de basura, de preocupaciones… pero nos resulta mucho más fácil eso que enfrentarnos a la realidad de nuestro malestar.Casi siempre lo achacamos al estrés, al exceso de actividades, a los demás, al que dirán… pero si nos ponemos a hurgar en nuestro interior, descubriremos que no solo es eso. Que dentro de nosotros existen las llamadas NECESIDADES, y que no cubrimos por miedo, por desconfianza, por falta de seguridad… y al final, resulta mucho menos doloroso hablar del estrés, que reconocer que tenemos miedo e insatisfacciones vitales.

          Porque para reconocer lo que sentimos e identificar lo que necesitamos hay que ser valientes, y no siempre podemos serlo. Porque hacerlo implica poner nombre a las cosas, asumir responsabilidades y reconocer errores, y porque también supone perder personas. Esas que esperas tener siempre a tu lado, pero que cuando te recolocas en el sistemas de las relaciones, no lo aceptan y cambian de sistema.

          Y todo eso duele, y bloquea, y a veces hasta parece que no lo estés viviendo tu. Pero sucede. Y hay que ser valiente y escuchar el RUIDO a ver que dice… y mirarlo de frente y ser valiente, y preguntarle: ¿Que necesito para que te vayas?, y esperar una explosión de decisiones sin tomar, sensaciones, ideas y sueños sin cumplir,  los cuales esperan ansiosos que la VALENTÍA se apodere de uno mismo y empiece a enfrentarse  a ellos.

¡¡A SER VALIENTES AMIG@S!!

Abuso sexual infantil, psicologia, riesgo, trauma, violencia de genero

ABUSO SEXUAL EN LA INFANCIA Y SU RELACION CON OTROS PERFILES

         Desde mi perspectiva profesional, en la actualidad, ligada casi al 80% al trabajo con menores en situación de riesgo, mujeres victimas de violencia y niños y adultos victimas de abuso sexual en la infancia (de ahora en adelante referido con las siglas ASI), he podido observar una relación entre los tres perfiles que me parece importante reseñar.
         En cada sesión terapéutica realizada con mujeres victimas de violencia, se detecta una situación abusiva vivida en la infancia. ¡Qué común es, que el desarrollo de una personalidad sumisa en las relaciones de pareja, tenga su origen en una malformación de las relaciones interpersonales, como consecuencia de un abuso en la infancia!. Cuando exploro la historia de vida, me acabo encontrando infancias rotas, padres y madres ausentes, bien por trabajo o bien por desatención, padres o madres que cubrían las necesidades básicas de alimentación y vivienda, (o a veces ni eso), pero que descuidaban las necesidades afectivas, los momentos de comunicación o la escucha de los hijos…
 Y ahora, cuando miro a estos menores con los que trabajo se repite el patrón, pequeños que pasan desapercibidos, pequeños supervivientes, que no necesitan del adulto, (o eso parece) y que son carne de cañón para aquellos que ven en el sexo con menores su fuente de placer y satisfacción. Porque como dice una compañera mía:

“son menores a los que poca gente mira, y cuando una persona les presta un poquito de atención se entregan como si no hubiera nadie más, y se convierten en personitas vulnerables, dependientes del afecto del depredador sexual”.

       En mi opinión, la prevención del abuso sexual en la infancia es un factor de protección en salud mental, disminuiría el desarrollo de adicciones, de alteraciones de la personalidad, de trastornos alimentarios, de suicidios, etc. Así como evitaría el desarrollo de patrones sumisos de relación, que son la antesala de la violencia de genero.

No pretendo redactar una articulo de investigación, pero si poner énfasis en la importancia de la prevención y la superación de los tabús sobre este asunto. Ya que de eso depende, que nuestros menores estén protegidos y que  podamos ofrecer la ayuda y el apoyo necesario cuando ocurra.