crecimiento personal, flexibilidad, metáforas, psicologia, relaciones, resiliencia, sistemas

El cómo querer mover ficha sin que cambie la jugada…

En mis sesiones terapéuticas soy muy de metáforas improvisadas para ayudar a comprender los procesos en los que las personas nos vemos inmersos. A veces, me sirven hasta para sacar una sonrisa a las personas que tengo enfrente, de lo disparatadas que pueden llegar a ser. Sin embargo, hay una que me gusta mucho utilizar y considero muy gráfica: Una partida de ajedrez, (o de damas si lo prefieres…). 

¿Qué sucede cuando mueves una ficha?…- Qué el oponente tiene que mover otra ¿no? 
No voy a meterme en las reglas de ajedrez porque no soy una gran sabia al respecto, pero me quedo en lo mas simple. Cuando uno mueve ficha, el otro debe moverla para que la partida continúe, e inmediatamente la estrategia y la situación de la jugada cambia. 
Pues bien, esto es como la vida misma. Cuando nos relacionamos, los demás tienen que responder a nuestras actitudes, comportamientos y reacciones. El problema es que el ser humano es un animal de costumbres, y por lo tanto, acabamos por tener patrones de relación estables. Esto hace que preveamos como va a responder nuestro hermano, amiga, padres, compañeros de trabajo… pero, ¿que pasa cuando alguno de ellos o nosotros mismos cambiamos el criterio? ¡Ajá! ¡Entramos en pánico! Y es aquí cuando se ponen en marcha todas las habilidades que tenemos para adaptarnos a las situaciones: pensamiento divergente, tolerancia a la frustración, resolución de problemas…
Y esto lo sabemos, diariamente nos avasallan con información sobre inteligencia emocional y pensamiento positivo, resiliencia y afrontamiento… Lo que no nos cuentan, es que  a veces, cuando tu mueves ficha, el “oponente” puede tirarse de la partida y decidir no jugar. Plantar resistencia, “picarse” o enfadarse, haciendo un bloqueo que te impide seguir. 

A nivel terapéutico, me encuentro que muchas veces las personas quieren evolucionar, ganar en seguridad, cambiar… pero todo ello sin que el entorno se modifique o sin preveer que los sistemas de relación se van a ver modificados.
Pero lo importante es concienciarnos de que a veces  que hay sistemas que no cambian, porque las personas que los forman no están preparadas para ello,
No voy a decir que no duela, no de miedo o que no sea difícil, pero si quieres seguir creciendo, solo  queda asimilarlo, aceptarlo y buscar a otro oponente que quiera jugar en tu partida.

¡ÁNIMO VALIENTES!

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